Ni
Estaba en las tribunas, descansando de la primera pelea, cuando veo a Hello Kitty llegar toda agitada, ¿qué paso? ¡Miau miau miau! Anda, ¿Cómo que se robaron el elefante? No te creo, ¡miau! Cha que, yo te dije que le pongas cadena, ¡MIAU! , Increíble caray, miau miau, ¿ah no? ¿Qué más se robaron? ¡MIAU! ¿Queeeeee? ¿La cabeza del buda también se la robaron? ¡Miau! Increíble Kittysaura la gente ya no sabe qué cosa robar, lo que sean agarran, ni modo pes, tendré que ir a recuperarlos. Aunque claro es fácil decirlo, pero de ahí a que se logre hay un tremendo trecho, porque pues, yo me imagino que si uno se roba un elefante o la cabeza del buda pues no va por ahí diciendo: habla causa, te dejo esta cabeza de buda a 10 luquitas y con el elefante 25 lucas, no muy caro causa, yaya, pa ti te la dejo en 20 lucas y te doy el collar del elefante de regalo, no ya pes, sin el collar nomas, no vaya a ser que venga el dueño y lo reconozca. Yo creo que si se roban un elefante y la cabeza del buda, pues van y los esconden bien ¿no? Lo encaletan debajo de la cama o en la cochera y la cabeza del buda, caleta se va pal techo al lado de los cordeles donde se tiende la ropa. Ni modo, me toca despertar a mi maestro, el tio Fumanchu para que resuelva esta situación, así que fui hacia donde estaba y le dije Oe tío despierta pes, ¿Qué pasando? Oe tío se han robado la cabeza del buda y al elefante, yo no creyendo imberbe san, ¿como robando eso? eso no se roba, no pudiendo ser, alguien capaz de robar eso es de la mafia, anda tio, ¿seguro? Yo bien creído que son fumones nomas, nonono Imberbe san, de hecho que son de la mafia tailandesa, sino ¿para que queriendo la cabeza del buda?, no se pes tio, yo a veces la usaba para lijarme los callos o rascarme la espalda, callando imberbe san ¡hereje!, tu teniendo que ir a recuperar al elefante y la cabeza del buda, sino ya no va a llover, va a haber maldición, pero si nunca llueve en Lima tio, pero por eso pues no llovia Imberbe, seguro la cabeza del buda estaba floja o algo ya la maldición estaba ahí medio rondando , cierto tio Fumanchu, ya pues, somos tío, entréname de nuevo para que pueda ir a pelear, no Imberbe san, yo siendo ponja, esto es de la mafia tailandesa, eso siendo otro precio, cha que tio, tu todo lo ves billete, el colmo. Ya pues ¿cómo es? Ya mira, tienes que ir donde el maestro Ranaj Yai, sacarlo de su profunda meditación y que te enseñe, oe tio pero y ¿donde vive el maestro? Seguro hay que ir a las afueras de la ciudad o a la jungla, en medio de la nada, su templo debe estar cerca a los acantilados o en algún sitio ascético, No imberbe, su casa está en Lince nomas te tomas la “S” y tu llegando rápido, te deja en la esquina de su casa, dos cuadras, viendo puesto de periódicos, su casa está al lado. Así que ni modo, chape mi micro y me fui a la casa del maestro, en una combi donde el cobrador gritaba a todo pulmón “Habla, todo Lince, Canevaro, la casa del amestro Ranaj Yai, ¿adónde vas?” a la casa del maestro Ranaj Yai causa, sol veinte hasta la casa del maestro, oe toma una luca payaso, yo siempre pago un sol, tssss cha que. Así llegue a la casa del maestro, y el viaje si fue bastante místico porque a mi lado se sentó un pata con un “Alicia” brava, así que de olores místicos también estuvo lleno el viaje. Llegue a la casa del maestro y salió un anciano que me miro y me dijo: no digas nada, ya sé que te paso, se han robado tu elefante y la cabeza del buda. Oe tío tú si eres místico, me has adivinado el pensamiento, ¿Cómo lo supiste? Es que hay una ola de robos de cabezas de buda y elefantes ¿Qué no lees el periódico? , no tio, la verdad es que he estado entrenando y ya casi ni leo nada. Bueno, dijo el anciano senecto, yo te enseñaré el milenario arte del muay thai. Hummm no se tio, eso es violencia extrema, mucha huevada, pero bueno ya que vine, ya pues, empecemos de una vez. Ok, te daré tu primera lección, párate ahí, me ordeno, rápidamente se acerco a mí y me aventó un manazo en la boca, rompiéndome un poco el labio, el que empezó a sangrar, yo me quede sorprendido por la rapidez de sus movimientos. Primera lección, me dijo el maestro, has sangrar a tu oponente, ¿y luego? Le pregunte, luego te paras, lo miras fijamente, y le dices: “Sangras como Maylee…”



