Estaba caminando la Vida por ahí, cuando encontró a un tipo, tirado al lado de una calle, triste y melancólico
-¿Qué haces ahí? - Le dijo la Vida
- Estoy muy triste, deprimido
-¿Que te sucedió?
-Hace tiempo sin querer golpee a un tipo
-¿Te deprimes porque golpeaste a un tipo?
-No, eso lo supere rápidamente
-¿Por qué estas muy triste entonces?
- Porque luego el tipo se recupero, regreso y me metió una patada en la boca
- wow, ¡que radical! Y entonces ¿Qué te hayan golpeado te deprime?
-Si, un poco, los golpes duelen y me hacen sentir triste y melancólico
La vida de empezó a reír, lento al principio, con fuerza luego
- ¿Por qué te ríes? ¿Te burlas de mí?
- Un poco sí, porque estas deprimido porque el tipo te golpeo, y no caes en la cuenta que yo también tengo que golpearte
- ¿Pero porque? ¿Acaso ya no basta el golpe que me han dado?
- No. Faltan los míos
-¡Esto es injusto! Mi religión predica el perdón, predica que cuando uno se arrepiente sus faltas son olvidadas
Rápidamente la vida se levantó y empezó a patear el tipo en la boca, fuertemente, y mientras se reía, le dijo
- La mía no
(Para ti, que ya viajaste, lo que no significa que no vaya a orinarte)
martes, julio 20, 2010
miércoles, junio 30, 2010
Victorias
Llegare y no le contare a nadie, porque me va a doler que no me felicites y me digas "echa!"
¿Y cuantos “echas” nos ha echado a perder la vida?
¿Y cuantos “echas” nos ha echado a perder la vida?
jueves, mayo 27, 2010
Ayerhoy
Mika suena, y dice algunas verdades. Hace unos años me visito el dolor y la locura (me parece que fue hace 30 años, pero no, habrán sido unos 4 años) y cuando esas dos pastillas mortíferas se juntan y dejan su toxico sabor en la boca te envenenan.
Convulsione con ese maldito sabor y a veces creo que me dejo secuelas. Suerte tuve al encontrar cura y ahora me siento bien. Es como haber estado enfermo de algo terminal y haberse curado, sabes que casi pudo ser el final. La diferencia es que yo no pienso escribirles cartas de amor y paz alentando a mirar la vida con una sonrisa, jodanse, yo no puedo escribir eso, yo no veo la vida así.
Yo la veo de una manera que no te puedes imaginar, y si te la puedes imaginar como yo, es una forma en que no quieres vivirla, no me importa mucho tu opinión en realidad, no me interesa si eres uno de esos jipis creativos o nuevos intelectuales sin vida y sin calle que pululan por ahí y que quiere darme su sebo de culebra para el alma.
Hice cosas lamentables, claro que si, hice cosas de las que me arrepiento, pero a medias, mi naturaleza es así, lo siento, no me arrepiento de escupir en la tumba de tus muertos ni de esperar el momento adecuado para golpear. Tú sabes que te espera un golpe, no me quedo con ningún vuelto, pero he aprendido que no todo tiene que ser físico, yo solo sé que te va a doler.
No sé si te daré miedo, no sé si estaré equivocado, no sé si mis caminos conducen a la autodestrucción yo solo sé que he vuelto. Mi problema siempre fue tener todo esto adentro y no saber cómo canalizarlo ni pensarlo.
Hace años me vi golpeando los pechos de hombres que supieron levantar fortalezas, que supieron forjar una hermandad. Solo que en esos tiempos no tenía nada, ni experiencia ni barba, ni pensamientos claros. Ni siquiera un objetivo, solo avanzaba a campo traviesa conquistando y conquistando
Hoy regresé y levante al ejército, solo que esta vez y me miro al espejo, viejo y barbudo y pienso: esto es todo lo que me paso mientras te esperaba. Y me rio un poquito, porque puede ser miedo, puede ser que este aterrado, puede ser que esté jugando con fuego.
Pero ya no hay nada que se pueda hacer
Convulsione con ese maldito sabor y a veces creo que me dejo secuelas. Suerte tuve al encontrar cura y ahora me siento bien. Es como haber estado enfermo de algo terminal y haberse curado, sabes que casi pudo ser el final. La diferencia es que yo no pienso escribirles cartas de amor y paz alentando a mirar la vida con una sonrisa, jodanse, yo no puedo escribir eso, yo no veo la vida así.
Yo la veo de una manera que no te puedes imaginar, y si te la puedes imaginar como yo, es una forma en que no quieres vivirla, no me importa mucho tu opinión en realidad, no me interesa si eres uno de esos jipis creativos o nuevos intelectuales sin vida y sin calle que pululan por ahí y que quiere darme su sebo de culebra para el alma.
Hice cosas lamentables, claro que si, hice cosas de las que me arrepiento, pero a medias, mi naturaleza es así, lo siento, no me arrepiento de escupir en la tumba de tus muertos ni de esperar el momento adecuado para golpear. Tú sabes que te espera un golpe, no me quedo con ningún vuelto, pero he aprendido que no todo tiene que ser físico, yo solo sé que te va a doler.
No sé si te daré miedo, no sé si estaré equivocado, no sé si mis caminos conducen a la autodestrucción yo solo sé que he vuelto. Mi problema siempre fue tener todo esto adentro y no saber cómo canalizarlo ni pensarlo.
Hace años me vi golpeando los pechos de hombres que supieron levantar fortalezas, que supieron forjar una hermandad. Solo que en esos tiempos no tenía nada, ni experiencia ni barba, ni pensamientos claros. Ni siquiera un objetivo, solo avanzaba a campo traviesa conquistando y conquistando
Hoy regresé y levante al ejército, solo que esta vez y me miro al espejo, viejo y barbudo y pienso: esto es todo lo que me paso mientras te esperaba. Y me rio un poquito, porque puede ser miedo, puede ser que este aterrado, puede ser que esté jugando con fuego.
Pero ya no hay nada que se pueda hacer
miércoles, abril 21, 2010
Tus viejas cartas
Hace años te escribí una carta, aun la tengo guardada por ahí porque al releerla un día de esos me di cuenta que tenia muchísimas imprecisiones, sobre todo de tiempo y lugar, de cosas que no pasaron como esperaba, de cosas que no pasaron simplemente y de otras que lamentablemente si pasaron. Luego encontré una carta más en donde hablaba de mi futuro con miedo, de cómo era empezar a moverse, a caminar, salir de caso y recorrer el camino menos transitado, para mí también hizo la diferencia lamentablemente. He releído esa carta con cariño, aunque no sea más que las balbuceantes declaraciones del miedo. Mucha agua corrió bajo el puente y muchas vueltas dio el planeta y al igual que la primera carta, estaba llena de dudas, de imprecisiones de tiempo y lugar, de seguridades insensatas sobre cosas que jamás pasaron y de lealtades arteras.
Hoy me siento a escribirte esta tercera carta hijo, para decirte que el tiempo pasa, las cosas cambian, las personas envejecen, el amor no se acaba, la vida se renueva, el mundo florece si tu quieres o se marchita si lo deseas, las esperanzas son dulces amarguras, que hay espacio para ser feliz, estar triste, bailar, hacer cuentas, llorar, sufrir, renacer y nuevamente, como dice la canción, correr el riesgo de levantarse y seguir cayendo
También quiero decirte que tus errores serna perdonados siempre, que tu felicidad no se limite a las monedas o aplausos y que vivas de acuerdo a lo que tú crees aunque por esa razón te quedes solo un tiempo, solo para descubrir que estas muy bien acompañado
Que lloraras porque las cosas no pasen como tú quieras aunque esto siempre sea así, que hay momentos importantes y felices dignos de ser vividos. Mis dos más grandes maestros me dijeron que aunque desfallezcas, ames, y que muchas veces no te puedes dar el lujo de quedar como un cojudo. Descubrirás que ambas afirmaciones son tan ciertas como complementarias
Y finalmente quiero decirte que al escribirte esto, corro el riesgo de reírme dentro de 10 años de las tonterías aquí escritas y que tal vez hasta las considere llenas de imprecisiones, pero que hoy, justo hoy, son muy ciertas.
Hoy me siento a escribirte esta tercera carta hijo, para decirte que el tiempo pasa, las cosas cambian, las personas envejecen, el amor no se acaba, la vida se renueva, el mundo florece si tu quieres o se marchita si lo deseas, las esperanzas son dulces amarguras, que hay espacio para ser feliz, estar triste, bailar, hacer cuentas, llorar, sufrir, renacer y nuevamente, como dice la canción, correr el riesgo de levantarse y seguir cayendo
También quiero decirte que tus errores serna perdonados siempre, que tu felicidad no se limite a las monedas o aplausos y que vivas de acuerdo a lo que tú crees aunque por esa razón te quedes solo un tiempo, solo para descubrir que estas muy bien acompañado
Que lloraras porque las cosas no pasen como tú quieras aunque esto siempre sea así, que hay momentos importantes y felices dignos de ser vividos. Mis dos más grandes maestros me dijeron que aunque desfallezcas, ames, y que muchas veces no te puedes dar el lujo de quedar como un cojudo. Descubrirás que ambas afirmaciones son tan ciertas como complementarias
Y finalmente quiero decirte que al escribirte esto, corro el riesgo de reírme dentro de 10 años de las tonterías aquí escritas y que tal vez hasta las considere llenas de imprecisiones, pero que hoy, justo hoy, son muy ciertas.
martes, marzo 23, 2010
Huaca
Guau, guau, guau. Guau guau guau. Guau. grrrr. Guau guau. Grrrr, guau guau guau.
Hace unos días murió Huaca. Su dueña era una persona que no le daba de comer (literalmente) y por eso presentaba un cuadro de desnutrición extrema (se le veían los huesos del cuerpo). Cuando ya llevaron al veterinario le dieron pronóstico reservado. La persona que la ayudo se llama Claudia Gálvez, una persona excepcional que vive por los perros peruanos sin pelo, y los ayuda porque si, porque allí donde los perros necesitan amor, cariño, cuidados, afecto, allí está Claudia.
No pude ver jamás a Huaca ni ayudarla, me enteré tarde del caso. Pero prometo ahora ayudar (y no solo prometo, ya ayude) Y la gente también puede ayudar, no solo mandando mensajes de mierda por facebook, diciendo “ayyy que penita” o “pobreciiita” sino escribiéndole a Claudia y diciéndole, ¿en qué te puedo ayudar? Su email es perrosperuanos@hotmail.com . Ella no me ha pedido que haga nada, pero yo lo hago porque si. Porque yo también, después, quiero encontrarme a Huaca cara a cara, y decirnos con mucho cariño: guau
Hace unos días murió Huaca. Su dueña era una persona que no le daba de comer (literalmente) y por eso presentaba un cuadro de desnutrición extrema (se le veían los huesos del cuerpo). Cuando ya llevaron al veterinario le dieron pronóstico reservado. La persona que la ayudo se llama Claudia Gálvez, una persona excepcional que vive por los perros peruanos sin pelo, y los ayuda porque si, porque allí donde los perros necesitan amor, cariño, cuidados, afecto, allí está Claudia.
No pude ver jamás a Huaca ni ayudarla, me enteré tarde del caso. Pero prometo ahora ayudar (y no solo prometo, ya ayude) Y la gente también puede ayudar, no solo mandando mensajes de mierda por facebook, diciendo “ayyy que penita” o “pobreciiita” sino escribiéndole a Claudia y diciéndole, ¿en qué te puedo ayudar? Su email es perrosperuanos@hotmail.com . Ella no me ha pedido que haga nada, pero yo lo hago porque si. Porque yo también, después, quiero encontrarme a Huaca cara a cara, y decirnos con mucho cariño: guau
domingo, marzo 14, 2010
Color me sad
O era una chica triste. Todas las personas que la conocían no podían entender esa extraña sensación que en ellos dejaba: tristeza, melancolía, depresión. Y aunque no era intención de O entristecer a nadie, era innegable que su presencia coloreaba de gris el día de cualquiera. A veces la veía sentada en las bancas de la universidades mirando a la nada, mientras la gente pasaba, charlaba, se reía, O solo estaba sentada allí, con las manos sobre el regazo, divagando. Claro que yo no me había percatado de eso jamás, bueno no me percate hasta el día que la invite a salir (O era una chica triste pero no fea) y ella dijo que ya, creo que por inercia, o para sentirse triste en otro lugar. Fuimos al cine y O no dijo nada durante la película, tampoco dijo nada cuando fuimos a comer, y menos dijo nada cuando la bese, yo supuse que era tímida y no note nada extraño. Así empecé a salir con O, la cual, aunque muchos decían que no, si tenía una sonrisa, pequeña, pero sonrisa al fin. Poco a poco y mientas no conocíamos mas empecé a entender a O, ella simplemente era una persona gris. Al principio creí que las privaciones que tuvo en su niñez (sus padres eran pobres, demasiado pobres) la acostumbraron lentamente a resignarse a su destino, a lo que venga, que siempre es malo. Así que O jamás había tenido muy bonitas navidades y menos bonitos cumpleaños, tampoco tenía una buena relación con su familia ni amigos cercanos. Sin embargo fue una cosa la que me hizo dar cuenta de que era exactamente lo que a ella la entristecía. Estando una vez en el hotel al que íbamos, O entro al baño. Me preocupe cuando una hora después aún no salía, así que decidí ver que pasaba. La puerta estaba abierta, así que entré, y vi algo que jamás me ha dejado e dar vueltas en la cabeza: O estaba desnuda en medio del baño, el cual había pintado completamente haciéndolo parecer un bosque rojo (había pintado todo con el colorete de su cartera). Cuando me vio entrar esbozó la sonrisa mas grande que nunca jama le vi a una persona y casi me grito: ¿No es hermoso? Yo, que jamás la había visto así, le dije: es realmente lindo. O vino corriendo hacia mí, me beso como jamás me había besado antes y se aferró a mí como desquiciada, mientras reía, saltaba, me acariciaba. Al día siguiente le compre una caja de colores y un sketch book, ella no paro de reír en todo el día mientras lo coloreaba. Al día siguiente tuve que comprar otro y luego otro y luego le di hojas recicladas, porque yo plata no tenia. O pinto cada una de las hojas y por fin, luego de mucho tiempo, me conto la verdad de su vida, me conto que ella jamás había querido estudiar en la universidad, que ella quería pintar, simple como eso, que eso la hacía feliz y que sus papas, temiendo que una hija suya herede su pobreza, prácticamente la habían obligado a estudiar números, eso la había sumido en la tristeza más espesa y desde ese momento, se sentía vacía, miserable, infeliz. Todo eso me lo dijo mientras pintaba en mi brazo un erizo, y luego quiso pintar mi polo (se habían acabado las malditas hojas recicladas y estaba descontrolada pintando todo a su paso)
Creo que a partir de ese día O fue feliz, pero algo paso. Dado que ahora siempre pintaba (porque yo siempre le compraba colores) tenía malas notas pésimas. Sus papas descubrieron eso y la obligaron a estudiar y a dejarme (ellos creían que todo era mi culpa) Así que los siguientes años la vi pocas veces, siempre en la universidad y siempre triste, aunque de vez en cuando cuando coincidíamos, me lanzaba una mirada cómplice como dos presos que saben que van a fugarse. Al terminar la universidad O no pudo escapar al destino que le habían trazado sus papa, en busca de olvidar la pobreza, así que O tuvo que conseguir trabajo, cosa que creo la puso peor y finalmente viajo a una provincia olvidada, lejana, en donde, según me dijeron después, trabajaba como ingeniero en una mina remota. No supe de ella en mucho tiempo y me consolaba en la idea de que no era infeliz, porque todo el interior del país es muy colorido.
La vez pasada entre a una tienda CRAYOLA, de esas que han puesto en Lima. Entre por curiosidad y ahí la encontré, vestida con traje sastre y muy arreglada, con un blackberry y una cartera muy fina. Estaba sentada en la mesa de los niños que la miraban un poco perturbados al no entender como esa señora podía llorar mientras pintaba todas esas hojas, riéndose
Creo que a partir de ese día O fue feliz, pero algo paso. Dado que ahora siempre pintaba (porque yo siempre le compraba colores) tenía malas notas pésimas. Sus papas descubrieron eso y la obligaron a estudiar y a dejarme (ellos creían que todo era mi culpa) Así que los siguientes años la vi pocas veces, siempre en la universidad y siempre triste, aunque de vez en cuando cuando coincidíamos, me lanzaba una mirada cómplice como dos presos que saben que van a fugarse. Al terminar la universidad O no pudo escapar al destino que le habían trazado sus papa, en busca de olvidar la pobreza, así que O tuvo que conseguir trabajo, cosa que creo la puso peor y finalmente viajo a una provincia olvidada, lejana, en donde, según me dijeron después, trabajaba como ingeniero en una mina remota. No supe de ella en mucho tiempo y me consolaba en la idea de que no era infeliz, porque todo el interior del país es muy colorido.
La vez pasada entre a una tienda CRAYOLA, de esas que han puesto en Lima. Entre por curiosidad y ahí la encontré, vestida con traje sastre y muy arreglada, con un blackberry y una cartera muy fina. Estaba sentada en la mesa de los niños que la miraban un poco perturbados al no entender como esa señora podía llorar mientras pintaba todas esas hojas, riéndose
jueves, marzo 11, 2010
La buena educacion
Ningún fin de semana cuadraba, yo quería estudiar, pero todos los fines de semana alguien me invitaba a hacer algo. Ese era el problema, tenía demasiados amigos y N siempre tenía muchas fiestas. Juro que quite muchas cosas de mi agenda y cada semana me repetía, como letanía de vieja en iglesia, “Este fin de semana estudiare de viernes a domingo”. Pero cada semana ocurría lo inevitable, siempre se acercaba N y me empezaba acosar con sus preguntas de mis actividades en fin de semana. Bastaba con que yo dudara un poquito para que ella empezara a fregar y fregar para que vaya a la fiesta de fulano, a la reunión de mengano o al cumpleaños en la discoteca tal. Demás está decir que yo era débil y siempre accedía y, para que les voy a mentir, la pasaba muy bien bailando toda la noche y embriagándome en mi sana juventud. El problema era que luego de las juergas venían mis traumas durante la semana: que no termine el trabajo de Física, que no sabía qué hacer parta el escalonado de Geometría Descriptiva, que el trabajo grupal de Estática estaba incompleto (también que quieren, yo vivía en Magdalena, N vivía en Surco, casi por la Richi, y el otro pata del grupo vivía en Carabayllo, la única alternativa de punto de encuentro me hubiera parecido la Plaza de Armas). A pesar de todo eso a N parecía irle bien y parecía siempre tan relajada que cualquiera hubiera creído que era la chica mas estudiosa y correcta y no la pequeña lacra que todos sabíamos que era. Chiquita como ella sola, sabia casi la misma cantidad de lisuras, sino era más, que yo sabia y las usaba con la misma maestría que cualquier pandillero-barrista-mataperros de por ahí. Siempre me pregunte como es que siendo así, como era posible que no jalara nunca y que, a pesar de nunca estar en su casa en fines de semana, presentara todos los trabajos a tiempo. Eso me intriga hasta el día de hoy, pero por cierto, jamás le pregunté, supongo que no era importante.
Lo que si era importante y trágico eran mis notas, pasaba todo sacrificándome duramente mientras ese pedacito de persona parecía que se le hacía todo fácil. Por eso había decidido, aunque sea un fin de semana, dedicarme a estudiar, hacer mis trabajos, y por fin, encerrado en mi casa, equilibrar mis tiempos y dormir bien, cosa que no hacia hace meses. Solo necesitaba eso, un fin de semana. Claro que N jamás me lo concedió, porque ni bien eran las 6 PM del viernes ella me buscaba, a la mancha y a mí, y nos hacía la misma cachosa pregunta con la que nos desafiaba semanalmente: y ¿este fin donde la hacemos? ¿No van a arrugar no? 5 chicos acosados por esa pregunta son presa fácil del orgullo. Así caíamos todos facilito y nos quedábamos viernes, luego sábado y a veces hasta domingo celebrando no se bien que. Y por eso no terminaba mis trabajos, no dormía, y cada semana, nuevamente, se hacía interminable.
Pero ese fin de semana lo planee bien, apague mi celular y antes de las 6 me escabullí de clases, para ir derechito a mi casa y por fin, poner equilibrio a mi vida académica. Mis papas habían salido a un matrimonio afuera de Lima, y estarían de regreso el domingo en la mañana, con lo que podría amanecerme todo lo que quisiera en la casa. La noche del viernes, aunque suene raro, empezó perfectamente bien, termine el maldito trabajo de geometría descriptiva y empecé a redactar el informe grupal de estática. Las diez de la noche y todo bello, pensaba amanecerme ese día, trabajar el sábado y dormir todo el domingo. El equilibrio perfecto, el zen. Que rico carajo.
A la medianoche alguien toco mi puerta, me sobresalté y fui a ver quién era. Allí, parada estaba N, tocando cada vez mas fuerte el timbre mientras gritaba, “¡Abre cabro arrugador!” mientras le daba ligeras patadas a la puerta. Corrí a abrirle más por el miedo de que los vecinos luego les contaran a mis papas acerca de mis “malas juntas”. N entró y pude sentir, clarito, su olor a trago corto, ron con coca cola para ser exactos. Me empujó mientras me decía “ta que cabro que eres, como arrugas” a lo que respondí “oe chata ya no jodas y vete a tu casa , tengo que terminar toda la chamba de la semana”. Ella se carcajeo un rato mientras me decía “ta que nerd que eres” un poco bamboleándose. Le iba a decir que se vaya cuando de pronto, corrió hacia el segundo piso gritando “ahora por cabro voy a echar todo el trago en tu cama para que tus viejos te metan golpe por borracho” Asustado por la idea corrí hacia el segundo piso forcejee un poco la puerta para entrar (la había querido trancar la enana cabrona) y grande fue mi sorpresa al encontrar a N, desnuda de la cintura para arriba, tratando de quitarse la falda mientras que con una sonrisa sensual y borracha me decía “¿no vas a arrugar, no?
Así que me acerque a la cama, excitado y desnudándome, mientras renunciaba a la idea de alguna vez ser un buen alumno
Lo que si era importante y trágico eran mis notas, pasaba todo sacrificándome duramente mientras ese pedacito de persona parecía que se le hacía todo fácil. Por eso había decidido, aunque sea un fin de semana, dedicarme a estudiar, hacer mis trabajos, y por fin, encerrado en mi casa, equilibrar mis tiempos y dormir bien, cosa que no hacia hace meses. Solo necesitaba eso, un fin de semana. Claro que N jamás me lo concedió, porque ni bien eran las 6 PM del viernes ella me buscaba, a la mancha y a mí, y nos hacía la misma cachosa pregunta con la que nos desafiaba semanalmente: y ¿este fin donde la hacemos? ¿No van a arrugar no? 5 chicos acosados por esa pregunta son presa fácil del orgullo. Así caíamos todos facilito y nos quedábamos viernes, luego sábado y a veces hasta domingo celebrando no se bien que. Y por eso no terminaba mis trabajos, no dormía, y cada semana, nuevamente, se hacía interminable.
Pero ese fin de semana lo planee bien, apague mi celular y antes de las 6 me escabullí de clases, para ir derechito a mi casa y por fin, poner equilibrio a mi vida académica. Mis papas habían salido a un matrimonio afuera de Lima, y estarían de regreso el domingo en la mañana, con lo que podría amanecerme todo lo que quisiera en la casa. La noche del viernes, aunque suene raro, empezó perfectamente bien, termine el maldito trabajo de geometría descriptiva y empecé a redactar el informe grupal de estática. Las diez de la noche y todo bello, pensaba amanecerme ese día, trabajar el sábado y dormir todo el domingo. El equilibrio perfecto, el zen. Que rico carajo.
A la medianoche alguien toco mi puerta, me sobresalté y fui a ver quién era. Allí, parada estaba N, tocando cada vez mas fuerte el timbre mientras gritaba, “¡Abre cabro arrugador!” mientras le daba ligeras patadas a la puerta. Corrí a abrirle más por el miedo de que los vecinos luego les contaran a mis papas acerca de mis “malas juntas”. N entró y pude sentir, clarito, su olor a trago corto, ron con coca cola para ser exactos. Me empujó mientras me decía “ta que cabro que eres, como arrugas” a lo que respondí “oe chata ya no jodas y vete a tu casa , tengo que terminar toda la chamba de la semana”. Ella se carcajeo un rato mientras me decía “ta que nerd que eres” un poco bamboleándose. Le iba a decir que se vaya cuando de pronto, corrió hacia el segundo piso gritando “ahora por cabro voy a echar todo el trago en tu cama para que tus viejos te metan golpe por borracho” Asustado por la idea corrí hacia el segundo piso forcejee un poco la puerta para entrar (la había querido trancar la enana cabrona) y grande fue mi sorpresa al encontrar a N, desnuda de la cintura para arriba, tratando de quitarse la falda mientras que con una sonrisa sensual y borracha me decía “¿no vas a arrugar, no?
Así que me acerque a la cama, excitado y desnudándome, mientras renunciaba a la idea de alguna vez ser un buen alumno
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